La foto que acompaña al post está sacado en la isla de Rangitoto, donde explotó el último volcán hace 600 años en la zona de Auckland.
Todo lo que he visto de Auckland (incluida la ciudad, plagada de árboles y parques) es naturaleza. Sol abrasador. Del que te deja rojo. Arena negra. Playas. Vegetación.
Lo que se intuía desde el avión, todo verde, se palpa en el suelo. Parece una capa de césped pero son árboles. Árboles integrados con casas. Naturaleza. Contento de que el hombre se haya integrado en la vegetación y no al revés.
Merecía más días. Merecía otro tipo de viaje (con tienda de campaña, tabla de surf…). Para otra ocasión.







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