Auckland, naturaleza

La foto que acompaña al post está sacado en la isla de Rangitoto, donde explotó el último volcán hace 600 años en la zona de Auckland.

Todo lo que he visto de Auckland (incluida la ciudad, plagada de árboles y parques) es naturaleza. Sol abrasador. Del que te deja rojo. Arena negra. Playas. Vegetación.

Lo que se intuía desde el avión, todo verde, se palpa en el suelo. Parece una capa de césped pero son árboles. Árboles integrados con casas. Naturaleza. Contento de que el hombre se haya integrado en la vegetación y no al revés.

Merecía más días. Merecía otro tipo de viaje (con tienda de campaña, tabla de surf…). Para otra ocasión.

Viviendo en Los Angeles

Quizá haya sido en una de las ciudades en las que más se puede decir que haya “vivido” y no tan sólo visitado. He hecho hiking en Pasadena, capoeira en la playa de Santa Mónica, jugar a poker, pasar el día de Navidad en casa de la familia de un amigo, pasar el fin de año en una fiesta típica americana, ir a una fiesta underground en un almacén llena de hipsters y así suma y sigue hasta terminar yendo a una clase en la California State University Los Angeles sobre “Human diversity and justice”.

Obviamente también fui a Hollywood, al Observatorio Griffith, a Venice Beach y otros lugares, pero Los Angeles será recordado por todo eso de arriba y por muchas más cosas, gente, y recuerdos.

Welcome to Fabulous Las Vegas, Nevada

Todo lo que puedas saber es cierto. La cantidad de casinos, de juego, de luces, de shows, de fiesta cada día. Todo es cierto.

Si te han dicho que Las Vegas es una calle, es cierto. Aclarar que cada Hotel/Casino es una pequeña ciudad encerrada dentro. Si te han dicho que Las Vegas se ve en dos días, es cierto (+1 para el Grand Canyon). Aclarar que si quieres tomártelo con calma y hacer cosas diferentes como ir a un screening de un episodio piloto quizá necesitas un día más.

Si llegas en avión, lo primero que verás al bajar del avión (justo saliendo de la puerta de embarque) son máquinas de juego. Ya sabes lo que te espera.

Pd. la foto es del Grand Canyon en un día con niebla que no permitió ver nada pero sentir mucho.

San Francisco, manejable and enjoyable

Quizá fue por la semejanza con Barcelona en el sentido geográfico, al estar limitada por el mar, que San Francisco me resultara manejable para visitarla paseando, incluso con las cuestas.

Una ciudad con historia. Con varios tan dispares como Chinatown y Financial District a tan sólo unos bloques de distancia. Con el feeling del “love is in the air” de la zona de Ashbury y por supuesto, con el misticismo del Golden Gate.

Previa a la llegada a San Francisco es recomendable ver el espectacular y estremecedor documental The Brigde.

La ostentación de Miami

Coches de lujo, gente totalmente de gimnasio o bisturí y lujo. Eso y playa es cómo definiría Miami. La ciudad donde vi perder a mi equipo en el clásico, donde fui a ver al Big Three (Miami Heats vs Wizards) y donde descansé, leí y entrené.

Y Dexter. Ver un episodio de Dexter y escuchar la banda sonora mientras paseo por Miami no tiene precio. Las pequeñas cosas que hacen especial el viaje.

Visitando la ciudad -segura- de Mexico

Ningún problema. Dicen que me la he jugado pero tampoco lo he visto tan “extremo”. Iba con la cámara en todo momento fuera (casi me parecía más sospechoso y llamaba más la atención si la sacaba y metía constantemente de la mochila) y he ido por la capital y pueblos y buses sin ningún problema.

No daré el consejo de despreocuparse, porque ni yo iba despreocupado y siempre alerta, pero que me llevé una sorpresa y que no tuve sensación de inseguridad en ningún momento también es cierto.

New Orleans, tan artística como pobre

Llegó el cambio. New York, Chicago, Washington, Houston… New Orleans. Nada que ver. Ni la gente, ni el ambiente que se respira.

Es una ciudad pequeña, que concentra su actividad lúdica básicamente en dos calles Bourbon y Frenchmann, la última con tan solo 4 bloques de longitud. Ambas calles, tan diferentes como sus estilos. La primera, más extrema en todos sus sentidos, la segunda más bohemia.

Dejando de lado la parte artística, la gente es diferente. Menos simpática que en el resto de USA. No son bordes ni antipáticos; simplemente, menos simpática.

Además, se respira ese ambiente pobre o de desgracia a la que fue sumida toda la zona. No sólo las cosas palpables a simple vista como algunos barrios, casas… sino en la actividad de la gente.

En NOLA he hecho desde las cosas turísticas como hacer un tour por los pantanos a pasarme varios días comiendo galletas mientras leía varios libros en el paseo que bordea el Mississippi.