Grabado en un minibar con mucho encanto en Dundas Street.
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Corriendo en Toronto
La palabra del post debería ser: frío… y no porque lo tuviera. Iba mentalizado a pasar más frío por esta época en Toronto y salir a correr se las prometía difíciles aunque por suerte un amigo me regaló una camiseta de deporte… de manga larga.
El caso es que el tiempo que he tenido los días que he estado en Toronto ha estado mucho mejor de lo esperado con el inconveniente de dos tardes con lluvia. Pero como decía, de frío, poco.
Fue la tercera carrera con las Vibram Five Fingers. Al salir del hostal, andando con ellas, me sentía extraño de nuevo. Al cabo de 5 minutos corriendo, volvía la comodidad a los pies. Y al terminar de correr y ponerme a andar con ellas, continuó. Definitivamente, es cuestión de acostumbrarse a llevarlas. Poco a poco.
La carrera en sí fue por la bahía con una agradable vista de Toronto y que además me permitió descubrir un buen sitio al que ir por la noche para fotografiar Toron to.
La ruta y las estadísticas:
Time: 00:33:30
Distance: 6.77 km
Elevation Gain: 19 m
Calories: 503 C
Time: 00:33:30
Moving Time: 00:33:08
Elapsed Time: 00:33:30
Avg Pace: 04:56 min/km
Avg Moving Pace:04:53 min/km
Best Pace: 02:41 min/km
Avg HR: 166 bpm
Max HR: 177 bpm
Toronto… la ciudad en niebla
Después de la Zombie Walk, me dediqué, como no, a pasear sin parar. La ciudad no es del todo como me la esperaba, si bien hay partes que sí cumplieron las expectativas.
Supongo que la comparación después de estar 13 días en New York juega poco a su favor.
El caso es que determinadas zonas sí que tienen su encanto y hay algunos bares y sitios superchulos y los bares más estilo antro en barrios un tanto marginales (pero siempre seguros).
Mucha niebla. No recuerdo una niebla igual en una ciudad. Fue impresionante. Y en medio de la niebla, paseando de vuelta al hostal después de horas andando, me topé con un bar sencillito, acogedor y con mucho encanto. Tocaban The Communists Daughter (pero no el grupo que yo conocía), dos hombres y música country.
El resto de días, algo más de paseos, alguna foto más, pero eso… se quedó en un quería pero no podía.
Zombie Walk Toronto 2010
Gran recibimiento. Suerte que lo había mirado dos días antes de viajar a Toronto, viva la improvisación, que si me entero que me he perdido la Zombie Walk me da un ataque.
Pues eso es lo que hice prácticamente al aterrizar y dejar las cosas en el Canadiana Backpackers Inn. Coger la cámara e ir hacia la Zombie Walk.
Mucha gente. Mucho buen rollo. Muchos disfraces y… ¡mucha sangre!
Me lo pasé genial y es una de las cosas que ha “salvado” la visita a Toronto.



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