Después de la Zombie Walk, me dediqué, como no, a pasear sin parar. La ciudad no es del todo como me la esperaba, si bien hay partes que sí cumplieron las expectativas.
Supongo que la comparación después de estar 13 días en New York juega poco a su favor.
El caso es que determinadas zonas sí que tienen su encanto y hay algunos bares y sitios superchulos y los bares más estilo antro en barrios un tanto marginales (pero siempre seguros).
Mucha niebla. No recuerdo una niebla igual en una ciudad. Fue impresionante. Y en medio de la niebla, paseando de vuelta al hostal después de horas andando, me topé con un bar sencillito, acogedor y con mucho encanto. Tocaban The Communists Daughter (pero no el grupo que yo conocía), dos hombres y música country.
El resto de días, algo más de paseos, alguna foto más, pero eso… se quedó en un quería pero no podía.





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