Estuve. Estuve. Estuve. Estuve.
Llegué a Washington desde Chicago en un tempranero vuelo que me permitió hacer una visita rápida al cementerio de Arlington; de ahí, directo al rally de Jon Stewart.
Repetiré lo que se ha dicho ya por todos lados, más show y menos política de lo esperado. Ahora bien, creo que incluso la parte de espéctaculo tenía de fondo ese caracter crítico. Además, no hemos de olvidar de dónde se cocina la idea, de ese hombre que siempre habla de las “faked news”.
Y sobretodo, más allá de la política y del show, fue un evento del “buen rollo”. No un hippismo desorbitado y fuera de control sino simplemente buen juicio y buenísimas sensaciones. Gente en su sano juicio y con el lema siempre en mente de “restore sanity” se palpó en que el objetivo de la gente era “pasarlo bien”.
Hubiera preferido un tanto más de “política” en el evento y es cierto que algunas cosas chirriaron un poco pero “overall”, un buen rally.


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